Marie-Anne DAYÉ

Marie-Anne DAYÉ

Conceptrice - Rédactrice

Sory Soumahoro: un nuevo comienzo después de meses de abuso

Elevadas tarifas de contratación, horas no remuneradas y desplazamientos de un lugar de trabajo a otro son algunos de los abusos que Sory Soumahoro sufrió desde su llegada de Costa de Marfil el 26 de febrero de 2023. Afortunadamente, desde que obtuvo su permiso de trabajo abierto para trabajadores vulnerables, esta pesadilla quedó en el pasado.

 Texto y foto Marie-Anne Dayé / Traducción en español Francisco Salazar

Este soleado viernes de octubre, Sory está relajado y sonriente. En una habitación que alquila desde hace varios meses en Plessisville nos cuenta como, en tan sólo unos días a su llegada a Quebec, su proyecto se convirtió en una desilusión.

Los preparativos de una partida engañosa

Sory tomó la decisión de pasar a la acción cultivado por el sueño de venir a Quebec para ofrecerle un futuro más prometedor a sus cuatro hijos y a su esposa. Ahorró el dinero que le exigía la agencia de contratación en Costa de Marfil para venir a Quebec como trabajador extranjero temporal a bajo salario, es decir, 17,000 dólares canadienses además del monto del boleto de avión. Sory pagó la suma reclamada sin conocer aún sus derechos en Quebec.

Amarga recepción

Después de 14 horas de vuelo, cambio de horario y cansado, finalmente Sory pone un pie en Quebec. Su empleador lo llevó a Victoriaville. Son las 11 de la noche. A la mañana siguiente, 6 am, despiertan a Sory para empezar a trabajar. “Quería descansar un poco. Él me dijo que no, viniste a trabajar, tienes que trabajar”, ​​relata Sory. En su permiso de trabajo figura que el lugar para laborar es un asilo para personas mayores en Saint-Marc-des-Carrières. Sin embargo, ese primer día lo llevaron a Plessisville para un empleador distinto del estipulado en su contrato. Después de tres días, lo llevaron una vez más a Victoriaville, nuevamente para un empleador diferente.

A Sory se le ordena que quite la nieve, es decir, hacer la limpieza, a pesar de que esta tarea no tiene nada que ver con las obligaciones previstas en su contrato de trabajo. Además, el empleador no dio a Sory ninguna instrucción sobre que ropa de invierno debía llevar, ni le dio tiempo suficiente para conseguirla, especialmente durante períodos prolongados y con mal tiempo. Trabaja entonces bajo la nieve, con la ropa que trajo de su país. “En ese momento yo no tenía seguro, ni nada. Me enfermé. Traje conmigo algunas medicinas y me automediqué”, cuenta Sory. Tampoco se le ayudo en la primera semana a conseguir un chip para su teléfono. No puedo mandar comunicarse a Costa de Marfil con sus familiares y amigos.

Difíciles condiciones

Pasaron varias semanas en esas condiciones, moviéndose de un lugar de trabajo a otro. Sory vivía y comía en los asilos donde trabajaba: tenía acceso a una habitación sencilla con un colchón y se le ofrecían alimentos una vez que los residentes terminaban de comer. A menudo que no quedaba comida para él. En su habitación no tenía cocina ni refrigerador. En esas condiciones Sory no podía comprar comida para preparar sus propios alimentos. A menudo tenía que consumir comida chatarra. Sin embargo, su empleador deducía al mes 800 dólares canadienses de su salario por concepto de vivienda y alimentos, a los que él no siempre tenía acceso. “A veces terminaba de trabajar y no tenía nada para comer. Pero él deducía ese dinero de mi salario. Incluso salía ir al supermercado sólo para comprar galletas”, recuerda Sory. “Las deducciones del salario de Sory realizadas por el empleador por concepto de vivienda y comida superan con creces lo previsto por el PTET y por el Reglamento sobre las normas laborales. En virtud del artículo 6 de este Reglamento, el empleador debió solamente deducir al mes 280 dólares canadienses”, afirma Caroline Dufour, abogada de Justice Pro Bono.

Otra irregularidad: mientras que su contrato estipulaba 16 dólares canadienses, las horas trabajadas fueron remuneradas a 15 dólares, además de que no todas fueron pagadas. También, Sory comenta que su empleador lo remitió a subcontratistas, quienes ofrecieron pagarle en efectivo, a lo que Sory se negó categóricamente. Con el paso del tiempo, sus horas de trabajo se redujeron, dejándolo casi sin nada después de la deducción de 800 dólares. Siguiendo el consejo de un amigo para juntar pruebas, comenzó a tomar fotografías de sus recibos de pago y a guardar un registro de sus horas. “¿Qué comerá mi esposa?” Se preguntó Sory. “Tengo que trabajar para enviar a mis hijos a la escuela. Tengo que pagar arriendo en mi país.”

Agotado por esta situación, Sory quiso alquilar su propia vivienda. “Al principio, cuando quería conseguir un apartamento, mi empleador me dijo: puedes buscar, pero no es fácil”, comenta. Un colega quebequense le ayudó y pudieron encontrar un apartamento de 3 habitaciones y medio por 450 dólares al mes. “Estaba feliz”, dijo. “Fui a ver a mi empleador, pero me dijo que no, que no podía alquilar mi propio apartamento. Que tenía que trabajar 800 horas antes de tener mi propio apartamento.” Sin embargo, en el cuadro del PTET (Sección de puestos a bajo salario) el empleador no puede impedir que un trabajador alquile su propia vivienda.

Hacia mejores días

“Elegí emigrar a Quebec por mis hijos y porque África no siempre es estable. Me dije, podría ser bueno para mí. ¿Podría ser bueno para mis hijos? Nunca se sabe. A menudo hay guerras, problemas políticos. Me dije: ¿y si me fuera a Canadá por el futuro de mis hijos? Eso es la razón que me trajo aquí. Sin embargo, no sabía que iba a vivir un calvario”, afirma Sory.

Un día de junio de 2023, Sory se informó porque quería comenzar estudios en un centro de formación en Plessisville. En ese momento mientras trabajaban, los trabajadores extranjeros temporales no podían estudiar en programas de más de 6 meses, esto sin tener que solicitar un permiso de estudios. Sin embargo, desde el 27 de junio de 2023 esto es posible. Tampoco podía cambiar de trabajo porque su permiso de trabajo cerrado estaba restringido con su empleador. Así, después de conocer la historia de Sory en Quebec, un agente de acogida lo puso en contacto con la organización Impact Emploi de l’Érable que le apoyó.

Luego, en conjunto con Immigrant Québec y el organismo Justice Pro Bono, pudo recibir una ayuda de emergencia para cubrir sus necesidades básicas, así como el apoyo legal de la abogada Caroline Dufour para su solicitud del permiso de trabajo abierto para trabajadores vulnerables. “No sabía que aquí iba a tener una vida miserable. No se respetó lo estipulado en mi contrato”, afirma Sory. “El impacto psicológico y financiero de este tipo de situaciones es enorme, especialmente cuando el trabajador invierte sumas importantes y deja atrás a su familia para aprovechar la oportunidad de venir a trabajar a Canadá; cuando el trabajador ve sus derechos violados en Canadá, todas las esperanzas de una vida mejor se derrumban”, lamenta la abogada Caroline Dufour, a menudo cuestionada por trabajadores que viven el mismo tipo de situaciones.

Sory permaneció en su empleo, a la espera del permiso abierto tan anhelado. “Estaba tan cansado que quería dejar de trabajar. Incluso quería regresarme a mi país. Estaba realmente abrumado.” Poco tiempo después, los subcontratistas que utilizaban sus servicios le anunciaron que tenía que marcharse, cosa que hizo. Las llamadas a su empleador que hizo el agente de Impact Emploi de l’Érable nunca fueron respondidas.

“Como pez en el agua”

A finales de agosto, Sory finalmente recibió su permiso de trabajo abierto para trabajadores vulnerables. “¡Estaba como pez en el agua!”, dijo Sory riendo. “Estaba muy feliz. Me dije a mí mismo que las puertas estaban abiertas y que podía buscar un nuevo trabajo. Ya no seré maltratado como lo hizo mi antiguo empleador”. Finalmente, pudo encontrar un nuevo trabajo como mecánico, en su área de especialización, y comenzar un nuevo capítulo, más feliz. Aún mantiene la esperanza de poder traer a su esposa e hijos a Quebec y establecerse definitivamente.

¿Eres un trabajador extranjero temporal con permiso cerrado y deseas obtener información jurídica o asistencia? Contacta al equipo de Justice Pro Bono.

Este proyecto está financiado por el Gobierno de Canadá

Compartir :

Facebook
LinkedIn
Courriel
Imprimez

Artículos Recientes